29/1/24

UN VOTO PARA NO VOTAR NUNCA MÁS

Miles de millones de personas saldrán a votar, pero es posible que lo hagan para nunca volver a votar nuevamente.


Texto por: Juan Pablo Delgado Cantú

Ahora sí: ¡Agárrense que el 2024 viene recio para la democracia! Este dato seguro ya lo saben, porque diversos columnistas (incluido yo) han escrito sobre el tema. Pero aún así recordemos el tamaño de este animalón: un año repleto de elecciones que involucran a más de 60 países y a más de 4,000 millones de pelados. Como dirían los sabios del INE: ¡Una verdadera fiesta democrática!


Si fuera un año normal, cualquiera consideraría esto como el triunfo máximo del sistema democrático. Pero el 2024 no es un año normal y la era que transitamos nos impide cualquier tipo de celebración. 

La razón es sencilla: en un gran número de países, los votantes podrían terminar eligiendo a líderes con tendencias autoritarias, los cuáles darían el tiro de gracia a los mismos sistemas democráticos que los llevaron al poder. 

Pero esto viene cocinándose desde hace tiempo. De acuerdo con Freedom House la salud de las democracias y las libertades a nivel global han disminuído por decimoséptimo año consecutivo. Por su parte, el Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral, con sede en Suecia, apuntó en su informe anual que “en todas las regiones del mundo, la democracia sigue contrayéndose” y que el 2022 (el más reciente de su análisis) marcó el sexto año consecutivo en el que países vieron más retrocesos democráticos que mejoras.



¿Qué podemos esperar para el 2024? Pues hasta ahora las cosas van regular. La primera elección del año fue en Bangladesh (07 de enero), resultando en un quinto periodo de gobierno para la Primer Ministra Sheikh Hasina. Naturalmente, diversos analistas hablan ya de un país cooptado por un “partido de Estado”. 

Luego vimos la elección en Taiwán (13 de enero) que dio la victoria a Lai Ching-te, el actual vicepresidente de la isla. Aquí la buena noticia es que Lai es abiertamente odiado por China debido a su ideología liberal; la mala es que su triunfo incrementa la posibilidad de un conflicto armado con Beijing. ¡Whoops!

Otras elecciones no auguran nada bueno para la salud del sistema democrático: sólo 5 de las 15 elecciones para elegir presidente o primer ministro en el continente africano se darán en países considerados como “libres” por Freedom House (Botswana, Ghana, Mauritius, Namibia y Sudáfrica), el resto se darán en ambientes de libertades reducidas o inexistentes. 

Luego tenemos otra camada de países donde los resultados están prácticamente garantizados: Rusia (15 de marzo), Venezuela (finales del 2024), El Salvador (04 de febrero) y la India (abril-mayo). Aquí tampoco hay buenas noticias: Vladimir Putin y Nicolás Maduro seguramente recurrirán a toda clase de chicanadas o abierta represión para perpetuarse en el poder; Nayib Bukele es muy popular, sin duda, pero sus cambios a la constitución para reelegirse dejan un terrible sabor de boca para el futuro institucional de su país; y Narendra Modi podría sepultar la tradición democrática, pluralista y multiétnica de la india, convirtiendo a la democracia más grande del mundo en un estado etnonacionalista.

Obviamente la joya de la corona es la elección de Estados Unidos, la cual -como ya les comenté previamente- enfrentará una auténtica amenaza fascista en Donald Trump (ver “Trump: Fascista”; Vértigo #1187). Una victoria de Trump causaría toda clase de cismas y rupturas en el orden democrático y liberal, algo que podría tardar décadas en rectificarse.

Y claro, tenemos a México, donde nuestros compañeros de Vox (el medio, no el partido racista español) han dado un 90% de probabilidad a una victoria de Claudia Sheinbaum. ¡Ni hablar!

Vivimos en tiempos peligrosos, donde el mundo se está embarcando en un año crítico para el futuro de la democracia liberal. Miles de millones de personas saldrán a votar, pero es posible que lo hagan para nunca volver a votar nuevamente. La pregunta clave que debemos preguntarnos es: ¿Será el año “más democrático” en la historia el mismo que destruya a la democracia? ¡Agárrense, porque esto es de pronóstico reservado!

15/1/24

CINCO LUCES EN EL ABISMO (EDICIÓN 2023)

Vamos con las buenas noticias que nos podrán ayudar a sobrevivir a este año que apenas comienza


Texto por: Juan Pablo Delgado Cantú




Empecemos con la tradicional frase de esta serie titulada Cinco Luces en el Abismo: “Si están leyendo estas líneas sólo significa una cosa: ¡Lograron sobrevivir al 2023!”

Y es que entre la interminable guerra en Ucrania; el nuevo conflicto en Palestina; la rebelión de las orcas en Gibraltar; el desastre climático que nos trajo el azote de Otis; pero también el año más caluroso registrado y los mayores incendios en numerosos países… ¡Simplemente no hubo tregua!

Pero hoy lo importante es tomar un respiro y reconocer que no todo fue una catástrofe. De hecho, al poner atención, descubrimos destellos en la oscuridad que demuestran cómo la humanidad no está perdida. Así que vamos con las buenas noticias que nos podrán ayudar a sobrevivir a este año que apenas comienza:

1. Modificación genética. El 2023 será recordado como el año donde la humanidad comenzó a manipular la genética con objetivos médicos. Esta primera terapia basada en la tecnología de CRISPR está enfocada en corregir la anemia falciforme y corregir los trastornos genéticos que afectan a los glóbulos rojos. Este tratamiento ya fue aprobado por el Reino Unido y Estados Unidos, lo que prácticamente asegura un futuro en el cual podríamos volvernos inmunes a cualquier enfermedad degenerativa. ¡Aplausos!

2. En búsqueda de la materia perdida. El 1 de julio, la nave espacial Euclid de la Agencia Espacial Europea despegó desde Florida con la misión de responder a dos de los misterios más grandes del Cosmos: ¿Qué fregados son la materia oscura y la energía oscura? Para comprender lo importante de esta aventura cósmica, debemos recordar que absolutamente toda la materia y energía que nos rodea, desde nuestro planeta hasta las galaxias más distantes, representa sólo el 5% de todo aquello que existe en el Universo; el 95% restante es precisamente esa energía o materia oscura de la cual no sabemos nada. ¿Interesante? ¡De sobra!

3. A la Luna, Marte y el más allá. Ya que andamos en temas espaciales, el 2023 también marcó las primeras pruebas del megacohete y nave espacial Starship. Construido por la empresa SpaceX de Elon Musk, el Starship será el cohete que regresará a la humanidad a la Luna en 2025 (si todo sale bien) con la misión Artemis III. No sólo eso, ya que el mismísimo Musk dijo hace unos meses que la primera misión a Marte en un Starship podría realizarse en cuatro o cinco años. ¡Agárrense!

4. El fin oficial del covid-19. Seguro ni se acuerdan, pero existe todavía un virus que causa la covid-19 y durante el 2023 siguió cobrando numerosas vidas (50,000 sólo en Estados Unidos) incrementando la cifra de muertes a cerca de 7 millones desde su aparición en 2019. Pero la buena noticia es que el 5 de mayo del año pasado, la Organización Mundial de la Salud declaró -ahora sí- que el covid-19 ya no constituye una emergencia de salud pública de importancia internacional. ¡Salud, raza!

5. Primer mapa completo de un cerebro. Otra cosa fascinante fue que por primera vez logramos crear un mapa de todas las conexiones de un cerebro complejo. Claro, se trata del cerebro de una mosca, que para muchos no será muy emocionante. Pero no se equivoquen: este trabajo tomó más de cinco años de chamba y reveló que un cerebro tan simple como el de una mosca contiene más de 3,000 neuronas y más de medio millón de conexiones entre ellas. Este mapa cerebral es el primer paso para construir un mapa del cerebro humano (millones de veces más complejo) y comprender así cómo se desarrollan diversas enfermedades neurológicas. ¡Pero hay más! Porque la arquitectura neural también tiene aplicaciones en la inteligencia artificial y modelos de aprendizaje automático. ¡Ay goey!

Ahí lo tienen: cinco luces que demuestran que incluso en un año tan complejo y turbulento, la humanidad siguió avanzando a pasos agigantados. Yo no sé qué nos depara en este 2024, pero les aseguro que incluso en los abismos más oscuros, uno puede encontrar siempre la luz del progreso. ¡Feliz año nuevo! Y como dijo Echeverría: ¡Arriba y adelante!